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¿Condenado injustamente?

¿Condenado injustamente?

Hubo una persona que fue condenada injustamente de por vida a la prisión, por un crimen que no había cometido. El verdadero criminal, después de 25 años de haber ocurrido dicho crimen, antes de morir, confesó ser él quien fue el autor del crimen, por lo que dieron libertad al inocente. Un pastor evangélico, siempre iba a este presidio y se encargaba de consolar, ayudar y dar una vida espiritual a los encarcelados. Cuando supo que el inocente fue liberado, se acercó a él, lo consoló con palabras de aliento y lo instó a que se convirtiera al cristianismo.

El ex presidario, solo escuchó y siguió su camino, sin darle ninguna respuesta. El pastor al ver esto, le dio una palmada en el hombro y sin tener que decir nada más, exclamó: ¡Mi hermano, debes resignarte, ya que es la voluntad de Dios! A lo que el ex convicto exclamó: ¿Tú crees que esa es la voluntad de Dios y que él me envió a la cárcel injustamente? ¿Dónde estuvo Él y no hizo justicia a mi favor? ¿Por qué me abandonó y no fue capaz de salvarme? ¿Qué mal hice para merecer tanta injusticia?

Yo fui buen esposo y padre, fui honesto y muy honrado, amaba a mi esposa e hijos, pero me condenaron por un crimen que no cometí y ¿ a eso llamas la voluntad de Dios?. Hace muchos años que no tengo contacto con mi esposa e hijos, no sé dónde se encuentran, posiblemente hayan pasado hambrunas y miserias por culpa de dicha injusticia. Yo estoy acabado, arruinado de por vida y ¿Todavía me quieres decir que es la voluntad de Dios? El pastor no tuvo palabras para confortar al ex presidario, ya que no tenía modo de razonar y convencer de que Dios es todo amor y justicia. Ignoraba la ley cósmica de reencarnación y karma, que hace que muchas de nuestras experiencias en esta vida, estén atadas a las acciones del pasado o de vidas anteriores, pero nosotros no somos conscientes de dicha decisión, puesto que voluntariamente nos ofrecimos venir a esta vida en ciertas circunstancias, para saldar cuentas con nuestro pasado, pero antes el alma accedió a venir de esa manera y en el nacimiento dicho acuerdo fue olvidado, para no recordar las injusticias cometidas en el pasado, ese es un acto del gran amor de nuestro Padre Celestial, quien nos ama eternamente. La ley del karma tiene que cumplirse como la ley de la gravedad y muchas otras leyes, estas están en funcionamiento todos los días de nuestra vida, cada hora, minuto y segundo, no pueden dejar de manifestarse, porque de lo contrario habría una catástrofe de inimaginables consecuencias que no querríamos experimentar.

Es la ley de la justicia, Dios no es un Dios de una oportunidad, sino de muchas, solo así podremos aprender las lecciones y elevarnos a escalones más avanzados. Tener buen karma es ser consciente de lo que está sucediendo, es ser comprensivos, es el efecto de una causa y debemos aprender a sacar ventaja lo mejor posible de cada circunstancia que se nos presente en la vida. Existen personas aferradas a acumular bienes materiales, muchas veces son capaces de arriesgar sus vidas por conseguirlo y aún consiguiéndolo no son felices, en cambio otros no poseen nada y son muy felices.

Muchos de ellos en vidas pasadas, no tuvieron lo que ahora anhelan tener, es por eso que en una nueva vida, tratan de satisfacer algo que en el pasado se les negó. Cuando entendemos lo que está pasando a nuestro alrededor, nos damos cuenta que cada ser está viviendo su vida, de acuerdo a las circunstancias regidas por el pasado, debemos ser observadores silenciosos y comprender que cada ser está dando lo mejor, de acuerdo a su etapa de evolución.  Tú como persona consciente, tienes que tener diferente actitud ante otra persona que intencionalmente o no, pretenda dañarte en alguna forma. Eres una persona fuera de lo común, has salido de la mediocridad, eres avanzado y comprendes que esa persona no es lo suficiente evolucionada y en su ignorancia actúa de esa manera, por lo tanto merece tu compasión, pero una compasión sin lástima, porque las personas evolucionadas espiritualmente, no pueden y no deben hacer semejantes cosas.

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