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Karma

Karma

Es una palabra Sánscrita que significa acción, acto u obra, es la energía o conciencia en acción. El amor a menudo es algo que le sucede al corazón, sin voluntad consciente. Nuestra mente racional puede decir que es una relación malsana. Pero el corazón ama. Somos en efecto, prisioneros de nuestro karma, le debemos algo a alguien o alguien nos ha hecho algo a nosotros. Un equilibrio debe alcanzarse. Cuando el amor ha fluido lo suficiente de corazón a corazón, el karma ha sido equilibrado y viejos resentimientos han sido resueltos, de inmediato ya no somos prisioneros del amor. La ley del karma, es la ley de la causa y del efecto o del castigo, llamada también la ley del círculo y nos enseña, que cualquier cosa que hagamos; sea buena o mala, regresará a la fuente original que la creó, para su resolución. La ley del karma, nos enseña responsabilidad por nuestras acciones. Karma es causa y efecto, así como Pablo dijo: “lo que se siembra, se cosecha” [Gálatas 6: 7]. Por cada acción, existe una reacción de igual proporción u opuesta. Como existe la ley del karma, como consecuencia, se crea la ley de la reencarnación. Si no tuviéramos karma, no tendríamos necesidad de reencarnar. Una crea a la otra, están entrelazados mutuamente, no se pueden separar. Recordemos los Proverbios Cristianos de: “ojo por ojo y diente por diente” [Mateo 5: 38], “con la vara que mides, serás medido” [Mateo 7: 2], “el que a hierro mata, a hierro muere” [Mateo 26: 52]. La ley del karma hace justicia en toda la creación, esta es una ley inmutable e implacable; en todas las religiones, se le conoce como la justicia divina, el que no acata y obedece la ley, produce miseria, pobreza, dolor y sufrimiento para sí mismo.

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